El Blog de Espacio Cuidado Natural

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HERIDAS Y MÁSCARAS

LLEVAR LA MIRADA AL INTERIOR

Hoy me apetece escribirte y quería contarte algo que quizás te pueda inspirar y servir de ayuda. Quiero hablarte de las heridas del alma y cómo solemos responder ante el dolor que nos generan.

A lo largo de nuestra vida aprendemos a ofrecer dos tipos de respuestas: una amable y otra reactiva, (una desde el amor y otra desde el miedo). Y esto es en función de cómo nos hace sentir aquello que ocurre fuera y que en muchas ocasiones es traído o iniciado por las personas de nuestro entorno más cercano (familiares, amigos, conocidos, vecinos…). Cuando el medio que está a nuestro alrededor es amable y conciliador, nuestra respuesta amable se activa; sin embargo, cuando nos encontramos en una situación que toca de manera directa nuestra/s herida/s (rechazo, abandono, humillación, traición, injusticia) nuestra respuesta se torna automática y reactiva; siendo incluso desproporcionada y con una carga emocional considerable y claramente perceptible.

Sanar nuestras heridas requiere de PACIENCIA y mucho AMOR.

Sanar nuestras heridas requiere de PACIENCIA y mucho AMOR. Muchas ganas de querer indagar dentro y la intención clara de dejar de culpar al mundo del sentir propio. Al igual que ocurre con el duelo y sus etapas, la sanación de las heridas pasa por diferentes fases. Es normal, al principio establecerse en un lugar de protección. Ese lugar de protección es la máscara. Un mecanismo de defensa que desarrollamos las personas para evitar sentir dolor. Cuando no hacemos ningún proceso terapéutico, confundimos la máscara con nuestro carácter o personalidad. Y nos decimos frases como: ES QUE YO SOY ASÍ. Lapidando cualquier posibilidad de cambio.

Las máscaras que solemos desarrollar son:

Para la HERIDA DE RECHAZO, desarrollamos la máscara de HUIDA.

Para la HERIDA DE ABANDONO, desarrollamos la máscara de DEPENDENCIA.

Para la HERIDA DE HUMILLACIÓN, desarrollamos la máscara de MASOQUISTA.

Para la HERIDA DE TRAICIÓN, desarrollamos la máscara de CONTROLADOR.

Y para la HERIDA DE INJUSTICIA, desarrollamos la máscara de RIGIDEZ.

Somos una mezcla de varias heridas y esta sinergia junto con las experiencias vividas va moldeando nuestra particular manera de ver “el mundo” que nos rodea y de vernos a nosotros mismos.

Sin embargo, cuando hacemos un ejercicio de consciencia y asumimos la responsabilidad de nuestro sentir, ya no hay un otro, ya sólo estoy yo mirando aquello que duele. Y desde esa mirada, puedo ser testigo de su movimiento y desvanecimiento, mientras  me pregunto:

¿Qué es lo que en verdad me duele?

¿De dónde viene este dolor?

¿Qué puedo hacer para consolar a mi niño/a herido/a?

LA SONRISA DEL NIÑO INTERIOR

Mira qué curioso, ahora aparece el niño/a herido/a. Porque la mayoría de nuestras heridas se fraguan durante nuestra infancia y adolescencia. Una etapa en la que somos muy vulnerables y nuestro subconsciente lo absorbe todo, sin ningún tipo de filtro.

Ante este panorama, ¿qué podemos hacer desde la perspectiva de la terapia transpersonal?

FORTALECER AL YO ADULTO PARA QUE ESTÉ ENTRENADO EN LA AUTO-OBSERVACIÓN, GESTIÓN EMOCIONAL Y EN LA NO IDENTIFICACIÓN.

Cuando nos demos cuenta de un remover emocional, los pasos a seguir serán los siguientes:

OBSERVO. Creo un entorno seguro para poder dedicarme unos minutos de respiración consciente u observación interna. Aunque sea en el baño de la casa de un amigo, dentro del coche, en una habitación…

ME DESPIDO. Dile adiós al mensajero (o familiar o amigo con el que has sentido cierta confrontación y remover interno). Esto significa tomar la decisión consciente de dejar de alimentar la situación que me incomodó, lo que me dijo o no me dijo, lo que tolero o no tolero… De esta forma llevo todo mi foco y atención a mi sentir. Suelto y libero la situación incómoda, el escenario y los personajes.

SIENTO. Permito que mi sentir encuentre el camino natural para ser drenado. Si tengo que llorar, lloro. Si siento la necesidad de gritar, grito. Si necesito golpear un cojín, hago uso de él. Me muevo, me sacudo, bailo… Mientras, sigo observando como la emoción va perdiendo fuerza hasta que desaparece.

COMPRENDO. Ya pasó la tormenta. Ahora toca reflexionar desde un lugar seguro y distante sobre lo que ha pasado, siempre manteniendo el foco en uno mismo. Aquí ayuda mucho pasear en un entorno natural. Desde ese lugar neutral, puedo ver al niño/a herido/a y puedo encontrar las palabras, el entendimiento y la comprensión que me ayuden a consolarlo/a. Desde ese lugar, puedo generar nuevas acciones conscientes que me ayuden a sentirme mejor, a generar cambios, a poner límites sanos y a desarrollar habilidades asertivas hacia mí y mi entorno.

PERDONO. En la mayoría de las veces se confunde el perdón con la resignación o con olvidar y continuar como si no hubiera pasado nada. El perdón que libera al alma es un perdón mucho más profundo. Implica la ACEPTACIÓN total a lo que es y a lo que hay y el ENTENDIMIENTO de que no somos perfectos y que los demás tampoco lo son. El perdón sin condición alimenta a la COMPASIÓN y viceversa. Implica un me libero y te libero, me doy la libertad para seguir con mi vida y te doy la libertad para que tú sigas con la tuya. TODO ESTÁ BIEN Y TODO ES PERFECTO TAL CUAL ES. Sólo podemos llega aquí cuando hemos pasado por las etapas anteriores y cuando dejamos de señalar al otro como el causante de nuestro malestar o dolor. Mientras que tengamos esa venda sobre nuestros ojos, estaremos inmersos en una nebulosa que nos impide crecer y evolucionar.

AGRADEZCO. La gratitud y el aprendizaje florecen como una consecuencia hermosa tras el viaje realizado y vivenciado. Toda nuestra energía cambia, al igual que nuestro estado emocional. Me doy cuenta que todo lo vivido tiene un sentido, el cual me ayuda a conocerme mejor, a afinar mi percepción y a recuperar mi centro.

Deseo de corazón que esta reflexión y auto-indagación mía te ayude y sientas las ganas para ponerla en práctica. La sanación consiste en ir quitando las capas que nos impiden conectar con nuestro SER ESENCIAL, desde donde vibrar en AMOR y LUZ.

Muchas gracias por leer mi reflexión hasta el final. Nace de unos días de profunda auto-indagación. Recordarte siempre que si quieres iniciar un proceso de acompañamiento, mi corazón te abraza y acoge. Será muy hermoso ser testigo de tu florecimiento.

María José Romero Toscano.

 

 

Puedes saber un poco más sobre mí y mi enfoque terapéutico haciendo clic en el siguiente enlace:

4 comentarios en «HERIDAS Y MÁSCARAS»

  1. Precioso María José y muy interesante.
    Seguro que lo releo en alguna ocasión más porque seguro que lo necesito
    Gracias por compartirlo.

    Responder
    • Muchísimas gracias, Mª Carmen, me alegra saber que te va a resultar de utilidad. Ya sabes que puedes preguntarme cualquier duda que te surja. Al hablarlo, podemos llegar a comprensiones aún más amplias y profundas. Feliz noche.

      Responder
  2. Un camino muy hermoso, donde nos muestra que somos seres perfectamente imperfectos y en ocasiones necesitamos curar heridas producidas por el tiempo, y debemos ser conscientes y responsables de la sanación de esas heridas y que mejor camino que hacerlo de tu mano llena de ese carisma y amor que te caracteriza.

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    • Muchas gracias por tus palabras Lilien, gracias por hacerme llegar este sentir tan bello. En ese camino me hallo y cada día es una oportunidad para seguir aprendiendo.

      Responder

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