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MABON, Equinoccio de Otoño

Ya se respira un aire más fresco, huele a tierra mojada y hojas de cálidos colores van sembrando una tierra fértil y agradecida. Y es que el otoño llega y lo hace dejándose sentir, embriagando todos nuestros sentidos, desplegando su amplio abanico de colores, texturas y sabores.

Atrás quedó el verano, una inmensa fuente de luz y calor casi inagotable; que nos llenó los días de alegría, diversión, disfrute y dicha. Un verano que termina con una invitación que llega en forma de aire fresco y lluvia; para calmar esa energía tan extrovertida y vital, para ralentizar nuestro caminar y llevar la mirada hacia nuestro interior.

El equinoccio de Otoño al igual que el de Primavera es un símbolo de equilibrio, la luz y la oscuridad durante unos días se mantienen en maravillosa armonía. Dura igual el día que la noche, momento propicio para adentrarnos en nuestras profundidades, en busca de nuestro propio equilibrio.

Momento para agradecer todo lo recibido, todo lo ya disfrutado y todo lo que está por venir. La tierra nos bendice con todos sus frutos; y honrar y agradecer  su generosidad nos hará sentirnos dichosos, preparándonos para los días fríos del gélido invierno, donde la vida y la muerte nos enseñan el sentido del renacer.

¿Cómo decorar el altar?

Qué bonito es recibir al otoño creando un altar. Desplegar nuestra creatividad al elegir los elementos a utilizar, permitir que nuestra intuición nos vaya guiando. No existe ninguna guía, ninguna estructura ni protocolo. Simplemente hay que dejar que suceda y que la inspiración te muestre el camino.

Aprovechar para pasear por el bosque, o incluso un parque, puede ser una manera maravillosa para conectar con la estación y dejarte sentir en ella. Todo lo que en ella hay, te lo ofrece con desinterés y amor. Simplemente, cuando vayas a coger algo, muéstrale respeto al espacio natural en el que te encuentres, pídele permiso a la Madre Tierra, al árbol, a la roca, al río, a seres mágicos que allí habitan y ofrece tu amor y agradecimiento. La naturaleza te puede dar hojas secas de colores cálidos, frutos secos como bellotas, castañas, nueces y piñones, ramas, piñas, rocas, plumas e incluso agua de manantial si tienes la suerte de vivir cerca de una fuente natural.

La cosecha también es abundante en esta época, la tierra ha sido generosa y el mercado despliega color y sabor. Calabazas, calabacines y zanahorias nos aportará color a nuestro altar; las manzanas y las uvas sabor dulce; y especias como la canela y el clavo, el aroma dulce de las recetas de nuestras abuelas.

Usa una bonita vela que alumbre tu altar. La vela de miel es ideal, por ser 100% natural y símbolo de abundancia y prosperidad.

A medida que le vas dando forma a tu altar, puedes ir conectando con todo aquello por lo que estás agradecida, permitiendo que tu corazón se llene de esa energía.

Puedes quemar un poco de incienso, salvia o canela, mientras escribes en tu diario todo por lo que te sientes en gratitud. Recréate en los detalles, permítete disfrutar de este momento que creas para ti. Puedes hacerlo en soledad o compartirlo creando un circulo de amor y confianza con otras personas.

Ofrécele tu agradecimiento a la Tierra y al Cielo, a las cuatro Direcciones y a los cuatro Elementos. A tus Maestros y Guías. Permite que la energía de la gratitud te envuelva y se expanda.

Puedes continuar con el Ritual de la Manzana, que te servirá para pedir guía y protección.

Este ritual te ayudará a prepararte para el invierno y te recordará que siempre estarás respaldada y protegida e incluso en la época más oscura del año.

Necesitarás: Un cuchillo, una manzana y una vela pequeña y fina (como las de té). También puedes usar una granada o una fruta cítrica si eres alérgica a la manzana.

Procede:

  •  Limpia el espacio con salvia o un ramillete de canela.
  •  Ánclate.
  • Crea un círculo de protección.
  • Invoca la energía de gratitud y sintonízate con la energía de la abundancia, permitiendo que se extienda desde tu pecho y alcanzando todo tu Ser.
  • Corta la manzana por la  mitad, a lo ancho. Podrás ver que las semillas tienen forma de estrella.
  • Haz un agujero en una de las mitades, lo bastante grande como para colocar la vela de té.
  • Coloca la vela en la manzana y pronuncia la siguiente frase:

“Incluso en invierno siempre encuentro mi poder. Que siempre pueda ver el camino y ser consciente de la abundancia que me rodea”

  • Enciende la vela y pide a tus maestros y guías que bendigan esa luz mientras te adentras en el invierno. La vela blanca representa a tu guía interior y la luz que brilla dentro de ti.
  • Coge la otra mitad de la manzana.
  • Dale un mordisco y di:

“Elemento Tierra, que siempre cuente con tu protección”

  • Dale otro mordisco y di:

“Elemento aire, que siempre cuente con tu guía”

  • Dale otro mordisco y di:

“Elemento fuego, que siempre cuente con tu pasión”

  • Dale otro mordisco y di:

“Elemento agua, que siempre cuente con tu apoyo”

  • Dale otro mordisco y di:

“Elemento del Espíritu, que siempre sienta el hilo cósmico que me une a ti. Que siempre pueda ver tu luz cuando la necesite, por muy débil que sea”

  • Visualiza una Luz blanca a tu alrededor. Siéntate en una postura cómoda.
  • Libera esta energía que forma un cono de poder desde tu base hasta tu cabeza. En este momento comenzarás a irradiar tu magia y energía hacia el Universo para que pueda cumplir con su misión.
  • Siente como esta energía abandona tu cuerpo.
  • Cierra el círculo y ánclate
  • Cuando la vela de la manzana se apague, ofrece la manzana a la tierra.

Anclar la energía y crear o cerrar un círculo

Antes de realizar un ritual, es muy importante realizar un ejercicio de sintonización que nos ayude a anclar nuestra energía. A centrarnos en el trabajo que vamos a realizar. Existen muchos caminos para dicho fin, elige el que te resulte cómodo y resuene contigo.

Yo voy a compartir contigo una manera de anclar la energía antes y después del ritual; y la forma en la que yo abro y cierro un círculo de protección entorno al espacio que voy hacer uso durante dicho ritual.

Antes de dar comienzo al ritual, me gusta preparar el espacio, limpiarlo física y energéticamente, creo mi altar; en este caso para recibir al otoño. Me siento cómodamente y llevo mi mirada hacia mi interior. Observo como mi respiración entra y sale a través de mí, y me entrego en cuerpo y alma al proceso, llevándome a un estado de dicha y disfrute. Suelo ambientar el espacio con incienso, velas y una música suave que me inspire.

Posteriormente me pongo de pie y me anclo a la energía de la Tierra y el Cielo; visualizando al árbol que hay en mí. Haciendo crecer mis raíces a las profundidades de la Tierra recibiendo su energía y su nutrición. Hago crecer mi árbol hasta llegar al Cielo, permitiendo recibir su energía calmante y protectora. Y me dejo sentir un instante, sin prisa en ese estado de profunda conexión.

Una vez preparada, respiro profundamente y creo  un círculo de protección. Elevo mi mano derecha y apuntando con el dedo índice o con una varita de poder voy girando en el sentido de las agujas del reloj. Y de esta forma creo un espacio seguro, mientras visualizo una luz dorada que me envuelve y rodea, protegiendo mi energía y la del espacio que con amor he creado.  Una vez delimitado el círculo, le doy la bienvenida a todas las direcciones y a mis guías y maestros para que con su presencia me ayuden y guíen.

Posteriormente procedo con el trabajo o el ritual.

Una vez finalizado todo el  proceso, antes de concluirlo es muy importante volver a cerrar el círculo y anclar la energía.

Para cerrar el círculo, procedemos de la misma forma que para abrirlo, sólo que giraremos en el sentido contrario a las agujas del reloj, mostrando nuestro más profundo agradecimiento por la protección que nos ha ofrecido.

Me despido de las direcciones y de mis guías con amor y gratitud, y de rodillas con la frente en el suelo (Balasana- postura del niño-yoga) me dispongo a cerrar definitivamente el ritual y anclar la energía. De esta forma, respirando largo y profundo permito que el exceso de energía regrese a la Tierra. Me doy tiempo para acomodarme y volver a sentir la corporalidad de mi cuerpo. Algo que es importante hacer sin prisa, para evitar mareos, inestabilidad o incomodidad. La respiración me ayuda a salir de un estado de ensoñación o meditación profunda y volver a la tridimensionalidad de nuestro espacio.

Y por último abro las ventanas y puertas para que se ventile la estancia.

Espero que ayude, te inspire y te sea de utilidad. Crear un momento mágico no es tan difícil, simplemente hay que abrirse al sentir.

Que siempre pueda ver mi luz, e incluso en la oscuridad de la noche y en la densidad del invierno. Que nada la apague, ni siquiera un atrevido pensamiento, ni el rugido de un corazón herido e inconsciente, ni la peor de las tormentas que se desatan brusca e inesperadamente. Que mi luz sea inquebrantable, cálida y dorada; siempre alimentada por un corazón amable, bondadoso, tierno y compasivo. Y que tu luz sea fuente de  mi inspiración.

Feliz Equinoccio de Otoño. Feliz Mabon.

El ritual de la manzana está inspirado en el valioso contenido recogido en el libro «Cómo ser una BRUJA moderna».

Ritual de la manzana

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