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YULE, Solsticio de Invierno

Solsticio de Invierno

El mes de diciembre nos va llevando día a día, noche a noche al Solsticio de Invierno. Nos va preparando para su celebración, donde la noche se hace eterna, ante un día con un Sol menguado. La Tierra duerme, los árboles despojados de sus hojas, retienen en sus ramas la escarcha y la nieve. El frío y el viento nos invitan a encontrarnos en el calor del hogar. El fuego nos calienta y a la vez nos recuerda que nada es eterno. Que al igual que se consume el tronco en la chimenea, el frío invernal también pasará y el Sol volverá a brillar con intensidad y a calentar nuestros fríos huesos.

Pero mientras ese momento llega, toca ralentizar nuestro ritmo, disfrutar del silencio, de la escucha interna, de las comidas calientes servidas en platos hondos, de los encuentros íntimos alrededor de una misma mesa, de escribir o leer a la luz de una vela, saboreando un chocolate especiado y caliente.

Los dulces típicos bañados en miel, me recuerdan la dulzura de un invierno que se va dejando sentir, mientras el otoño se despide tras el hielo y la escarcha del alba.

Las primeras nevadas van cubriendo con su manto blanco las cumbres más altas, y poco a poco, laderas y valles. La Tierra duerme, al igual que todos sus seres. Confiados y entregados a su sueño; conocedores de los movimientos y ciclos, que a su debido tiempo les harán despertar y disfrutar del deshielo y del nacimiento de los primeros brotes.

Y es que el Solsticio le da la bienvenida al invierno, a la vez que nos llena el corazón de esperanza; pues a partir de él, el Sol renacerá de su sueño, para ir poco a poco creciendo. Al igual que los días, donde la luz irá alumbrando cada rincón, cada cueva… calentando algo más que nuestro frío cuerpo.

La Tierra aguarda confiada, sus semillas están bien custodiadas. Las raíces de grandes y pequeños árboles secos se llenan de actividad y vida. Y el silencio lo cura todo. Dicen que es el tiempo y no digo que no lo sea… pero cuando nos entregamos al silencio, desprendidos de cualquier creencia o apego, la magia se da y el alma se puede expresar, ayudándonos a ver lo que nuestra mente, con su velo nos lo impedía.

La Naturaleza con sus ritmos y ciclos nos habla y nos recuerda lo que en otro tiempo ya sabíamos. Vivir el invierno es permitirnos sanar, desprendernos de aquello que al suelo ha de caer y abrazar la totalidad de lo que somos.

Es tiempo de acariciar nuestro cuerpo malherido, de poner amor sobre heridas aún abiertas… pues sólo así, con dedicación, paciencia y dulzura el cuerpo y el alma sanan.

También es tiempo de AGRADECER, de abrazar todo lo vivido. Buscar destilar el aprendizaje de cada encuentro y experiencia. De sembrar nuevos sueños y proyectos… y de hacer volar nuestros deseos, para que el viento frío del Norte los lleve lejos, para luego traerlos de regreso con cuerpo, madera o tierra.

 

LA CREACIÓN DE UN RITUAL

Hay tantos rituales para celebrar el invierno, como culturas diferentes habitan y han habitado sobre estas tierras. Este año me apetece que el ritual nazca de mí y también de ti. Te invito a que te dediques un ratito. Puedes disfrutarlo en soledad o en compañía. Puedes crear un altar con elementos de la naturaleza. Vivas en el campo, en la montaña o en la ciudad, date el capricho de encontrar en el bosque o en un parque aquello que sobre tu altar puedas poner. Permite que la voz que palpita en tu interior te guíe y te ayude a elaborar este ritual.

Invita a los elementos, al Agua, al Aire, a la Tierra y al Fuego. Que custodien tu espacio las direcciones y que tus Maestros y Guías te acompañen.

Ten papel y lápiz cerca, donde podrás escribir todo por lo que te sientas agradecido. Si ves que tienes dificultad para tirar del hilo, cierra tus ojos y pídele a tu alma que te muestre el camino. Respira profundo y lento y observa como las semillas del agradecimiento germinan en tu interior. Permanece en este sentir el tiempo que desees, observando y haciendo crecer ese sentimiento. Quizás te lleguen palabras, imágenes, escenas ya vividas donde el amor y la dicha vuelven a dar impulso y vida a tu corazón. Pueden que también lleguen otras escenas envueltas en desafíos y dificultades ya superados o actualmente transitando. Quizás puedes dejar sobre el papel reflejado, todo lo ya has aprendido de ellas. Puede también llegarte el dolor por la pérdida de algún ser querido. Permite y abraza ese sentir y llénate de él.

Respira…

Exhala la dureza de lo vivido e inhala el amor y las risas compartidas.

Exhala la soledad y la pérdida e inhala cada encuentro, conversaciones y caricias; con amor, entregadas y disfrutadas.

Y sigue respirando.

Cuando así lo sientas, plasma sobre el papel todo lo que en ti ha aflorado. Pueden ser palabras sueltas o entrelazadas. Frases cortas o largas. Déjate sentir y escribe. 

Confía y traza tu mapa del agradecimiento.

Una vez concluida tu labor, vuelve a llevar tu mirada a tu altar, a traer tu presencia a las direcciones y elementos; a tus guías y maestros que acompañan y protegen tu espacio. Coge la nuez que has elegido para este ritual y abrázala con tus manos, mientras sigues respirando y llevando toda tu atención a tu interior. Al despertar esa comunicación íntima con tu alma, con tu Ser, pídele que te ayude a plasmar sobre papel aquello a lo que le quieres dar impulso y vida.

Cuando la información te llegue clara y nítida y hayas terminado de registrarla en tu papel, lleva tu mirada a la nuez. Observa todos sus detalles antes de abrirla, para después llevar tu atención a la semilla que aguarda en su interior. Se testigo de la vida que en ella está contenida.

Puedes comerte la nuez, mientras doblas el papelito de tus sueños y anhelos y con mucho cuidado lo introduces dentro de la cáscara… pues es la semilla a la que le vas a dar energía y vida. Puedes sellar las dos mitades con un poco de cera de miel. Guarda tu nuez en algún lugar especial, colócala en tu altar, donde cada día puedas meditar sobre lo que simboliza, haciendo crecer la energía que pronto hará germinar tu semilla.

El papelito de los agradecimientos préndelo con la luz de tu vela, ayudando que esa energía de amor crezca y se expanda. Observa todo el proceso y como con el humo, se elevan tus sentires al cielo.

Si vives en el hemisferio sur y te apetece adentrarte en el Solsticio de Verano con mayor presencia y consciencia, a través de un bello y sencillo ritual,  te dejo el enlace para que puedas disfrutarlo.

Disfruta de este momento creado para ti. Siéntete libre de compartirlo y llevarlo allá donde pueda resultar útil. Puedes dejar reflejado en comentarios tu experiencia y tu sentir. Me encantará leerte y ayudarte a elaborar aquello que a ti te resulte difícil.

 

María José Romero Toscano.

2 comentarios en «YULE, Solsticio de Invierno»

    • Muchísimas gracias por hacerme llegar tu sentir. Deseo de corazón que la energía del Solsticio te abrace y te alumbre el camino.

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