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SAMHAIN, abrazo y honro a mis Ancestros

abrazo y honro a mis ancestros

Pocos días faltan para que se consagre Samhain, una fecha muy especial y de suma importancia en la Rueda del Año Celta. Marca el principio y el final del año. Podemos llegar a pensar que poco tenemos nosotros que ver con dicho pueblo; sin embargo, hubo una época en la que nuestro territorio estuvo poblado por los Íberos y los Celtas. A simple vista, pueblos paganos, bárbaros y salvajes, pero muy conectados a los movimientos naturales de nuestro planeta, a sus ciclos, a su juego de luces y sombras. Y entorno a dicho movimiento, crearon una rueda de celebración que tenía su inicio y su final en Samhain, el 31 de octubre. Mucho ha llovido desde entonces, pero si estás leyendo estas líneas y yo me estoy permitiendo escribirlas es porque en nuestro árbol hay raíces conectadas a dicho pueblo. Por eso sientes al igual que yo, una conexión especial por lo natural, por caminar al ritmo que la naturaleza marca, consciente de todo lo que se despierta o muere a través de nuestro propio sentir.

Samhain llega y retira el velo que separa lo corpóreo de lo etéreo; difícil resulta distinguir lo vivo de lo muerto, pues ambos mundos coexisten en espacio y tiempo. La comunicación se da y también el acercamiento. Todos hemos perdido a alguien amado y querido. Todos estamos caminando sobre la misma tierra sobre la que otros ya caminaron tiempo atrás. Ser capaz de mirar atrás y ver con gratitud la línea ancestral que nos ha traído hasta aquí, es todo un hermoso proceso que durante esta noche se nos  brinda y regala.

Samhain nos invita a la introspección y al reposo, a observar todo lo vivido meses atrás, a hacer balance de lo ganado y perdido. Pues la vida se mueve siempre en esa incansable danza y aprender de cada vuelta y giro depende de nuestra propia mirada. Es momento de celebrar todo lo bueno y positivo vivido, soltar aquello que dificulta nuestro caminar y compartirlo con nuestros seres queridos, vivos o no vivos; pues en esta celebración, todos son bienvenidos.

Existen muchas formas de celebrar este día, de dar culto a nuestras raíces, a nuestros antepasados y ancestros. Muchas tradiciones y costumbres giran en torno a este día; y aún separadas en la distancia, todas reúnen elementos similares. Velas, flores, dulces típicos, altares, cenas especiales, reuniones familiares, momentos donde las risas y las lágrimas oscilan vertiginosas, movidas por emociones que nacen al recordar lo que en otro tiempo se ha vivido.

Si realmente el velo es tan fino, y es posible  lo imposible, es mejor estar abierto a lo mágico que en esa noche se dé. Quizás no haga falta visitar ningún templo o iglesia, quizás no es cuestión de llevar flores o no a ninguna cripta o panteón, quizás no he de pintar mi cara para recrear a mis propios fantasmas… Quizás sólo he dejarme sentir y vivir esta noche desde la calma. Invitar a mis antepasados y ancestros (a los que en este año murieron y a los que el tiempo borró sus huellas, que en su momento marcaron caminos y veredas) a meditar sobre el trascurrir de mi vida. Permitir que afloren palabras nunca antes pronunciadas o dichas, liberar el corazón del rencor y del dolor, crear nuevos lazos que abracen y sanen y deshacer los nudos que ahogan y reprimen. 

Es tiempo de velas y calabazas huecas, de castañas y batatas asadas, de vino dulce o amargo y de trascender el dolor sentido… pues en estos días nos abrimos a una compresión más profunda sobre nuestra vida y existencia, a un entendimiento capaz de aclarar cualquier atisbo de duda, pues la vida y la muerte son una sola. 

 

Vivimos y morimos cada día, en cada instante, en cada inhalación y exhalación…

 

Permitir que dicha sabiduría germine en nuestro interior nos facilitará nuestra labor en esta densidad de vida, donde lo superfluo ciega y paraliza. Integrar la vida y la muerte, aprender a crear ciclos nuevos y a cerrarlos llegado el momento, acompañar desde la aceptación y el respeto… nos ayudará a vivir con plenitud, capaces de destilar cualquier enseñanza oculta tras la experiencia transitada.

Te propongo si así lo sientes, crear un pequeño ritual donde poder meditar y reflexionar sobre lo que esta época del año nos trae. Crear un altar no es nada complejo, puede ser bastante simple. Elige aquellos elementos que en ti resuenen, que te recuerden a aquellos seres queridos que ya partieron. Puedes usar fotografías antiguas y/o objetos personales. Si no dispones de nada tangible o gráfico, puedes crear un dibujo, por ejemplo un árbol, representando en las raíces todas aquellas personas que te precedieron. Ilumina el altar con una vela. Puedes preparar algún dulce típico de estas fechas para compartir con tu raíz ancestral. Limpia la estancia con un poco de salvia o incienso y sella un círculo para proteger el espacio, recuerda que el velo es fino para todos, para ellos y para nosotros. Puedes saludar a las direcciones si así lo sientes e invitar a tus guías y maestros para que te ayuden durante todo el proceso.

 Una vez lo tengas todo preparado te invito a realizar la siguiente visualización:

 

Colócate en una postura cómoda, cierra tus ojos y lleva tu mirada hacia tu mundo interior. Conecta con tu respiración llevando tu atención al movimiento fluido que crea tu cuerpo al inhalar y al exhalar. Observa como poco a poco, tu cuerpo se va relajando cada vez más, como vas soltando la tensión que has ido acumulando a lo largo del día. Y disfrutas de la calma y la tranquilidad que en ti se va despertando. 

Permite que a pesar del estado profundo de meditación, tus sentidos se despierten, abiertos a cualquier sensación que te pueda llegar.

Sigue respirando, largo y profundo. Poco a poco aparece delante de ti la entrada a un laberinto que crea un camino marcado por piedras. Sientes en lo más profundo de ti un fuerte anhelo de entrar y caminar sobre él. Caminas lento y despacio, muy consciente de cada paso que das, permitiendo que afloren sensaciones y emociones. La noche está oscura y fría y una espesa niebla no te deja ver más allá de tu pisada. Sin embargo, te entregas al proceso con valor y confianza. 

Al llegar al final del laberinto, descubres una hoguera ya encendida y varias piedras alrededor de ella. Eliges una para sentarte. Vuelve a llevar tu mirada hacia dentro, reconfortado por el calor del fuego. Cuando estés preparada, repite en voz alta las siguientes palabras:

 

“Amados Ancestros, a vosotros acudo en esta noche de Samhain para que me acompañéis con vuestra presencia. A vosotros que pisasteis estas tierras mucho antes que yo lo hiciese, y que formáis parte de un legado que hoy en día sigue vivo, os invito a que crucéis el velo esta noche para reuniros conmigo. A vosotros que formáis parte de mis memorias, yo os llamo en esta noche tan especial. ¡Sed bienvenidos!” 

 

Poco a poco, observa como delante de ti van apareciendo, uno a uno, tus seres amados y queridos, que tiempo atrás de esta vida partieron. Se acercan a ti y con agradable gesto te saludan para ir ocupando su sitio en este círculo de vida y muerte.

Inhala y exhala…

Cuando estén todos sentados, agradece con un gesto su presencia. Y mentalmente haz la siguiente pregunta, a quien sientas que ha de ser el primero:

 

¿Qué he heredado de ti y qué más puedo aprender de ti? 

 

Permanece receptiva a lo que te pueda llegar. Sin filtro o juicio. Recíbelo con apertura y amor. Y uno a uno, permite que desde el lugar que ocupan se abran a responder tu pregunta.

Cuando todos hayan intervenido de alguna u otra forma, quizás te apetezca decir algo que en ti esté aflorando. Permite que así sea, que tu corazón se exprese con total libertad y puedas hilar palabras cargadas de emotividad.

Cuando consideres que es el momento para finalizar esta visualización, puedes pronunciar las siguientes palabras desde tu propio sentir.

 

“Amados Ancestros, os doy las gracias por haber venido hoy junto a mí, atravesando el tiempo y el espacio para permitir un nuevo reencuentro. En el ambiente queda flotando vuestro recuerdo que se unen al árbol que me conforma y que me recuerda que mis raíces son profundas y que todo mi linaje de seres queridos me ha hecho ser quien soy. Podéis partir en paz, que la luz os envuelva y guíe. Gracias por vuestra compañía y presencia, por todo el saber que conmigo habéis compartido”

 

Cuando así lo sientas recorre el camino de vuelta a través del laberinto de piedras, a un ritmo pausado y tranquilo. Percibes que ya no hay tanta densidad o niebla. La noche está clara, iluminada por una gran Luna Llena. Su luz te acompaña y guía hacia la salida.

Antes de sobrepasar el umbral, miras hacia atrás para volver a sentir todo lo descubierto y vivido en este laberinto donde la vida y la muerte se abrazan. Inhala largo y profundo… Avanza despidiéndote, hasta una nueva oportunidad donde la naturaleza nos brinde un nuevo acercamiento. 

Permanece en este estado de conexión y sosiego el tiempo que necesites, antes de iniciar el camino hacia tu momento presente. Puedes mover con suavidad los dedos de tus pies y de tus manos, permite que tu cuerpo se estire, bostece, balancéate con suavidad para ir despertando a tu cuerpo físico e ir acomodándote en él.  Y cuando estés preparada, abre tus ojos y sonríe.

 Si así lo sientes, puedes plasmar sobre papel aquellos mensajes que has recibido de tus familiares y ancestros. Una vez finalizado y cerrado el ritual, te será más difícil recordarlo.

Si ves que aún tu energía está muy arriba, lleva las palmas de tus manos a la tierra y déjate sentir en ella. Permite que el exceso de energía sea drenado y continúa respirando largo y profundo.

Tras unos minutos, ya puedes cerrar el ritual despidiendo a tus guías y maestros que te han acompañado durante todo el proceso, mostrando tu profunda gratitud por ello. Abre el círculo que al inicio creaste para ayudar a que las energías contenidas puedan fluir y disiparse. Apaga las velas e inciensos y ventila la habitación.

 

Tras finalizar esta visualización-ritual sentirás que el vínculo con tus ancestros se ha reforzado. Presta atención a los sueños o señales que en los próximos días te puedan llegar. Quizás aún puedas recibir algún que otro mensaje que te ayude a seguir caminando en tu día a día. Llevando una nueva comprensión a tus profundas inquietudes.

 

Si sientes que necesitas elaborar una pérdida o en este momento sientes un profundo dolor por la muerte de un ser querido, puedes solicitar consulta ON LINE o presencial en Sevilla.

Desde Espacio Cuidado Natural te ofrecemos nuestro acompañamiento, ofreciéndote un espacio de confianza y consciencia que te facilite entrar en contacto con el dolor y las emociones constrictivas y liberarlas desde el amor, la gratitud y la calma. 

Puedes leer un poco más sobre nuestro acompañamiento en los siguientes enlaces y solicitar consulta si mis palabras resonaron en ti.

2 comentarios en «SAMHAIN, abrazo y honro a mis Ancestros»

  1. Me ha parecido maravilloso. Son tus palabras tan tiernas y amorosas.
    Un bonito ejercicio de acercamiento a nuestros seres queridos que no están en este plano.
    Lo voy a realizar.
    Gracias

    Responder
    • Muchísimas gracias Alicia por compartir con nosotros tu sentir. Deseamos de corazón que hayas disfrutado en la elaboración de este encuentro íntimo. Que te haya aportado paz y que hayas podido sentir el abrazo de tus seres queridos y la fuerza de tus ancestros.

      Responder

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