El Blog de Espacio Cuidado Natural

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UN DÍA EN MI VIDA

acompañamiento María José Romero Toscano

Aprovecho este ratito para escribirte desde la tranquilidad que reina en mi hogar. Es hermoso respirar esta calma, dejar reposar en el cuerpo está tranquilidad que acompaña a esta tarde navideña. 

Dentro de mí atesoro las risas en estos días, compartidas con la familia, la ilusión de disfrutar de la más pequeña de la casa y elaborar con amor las delicatesen que degustamos en la noche pasada. Unos días dónde la PAZ ha reinado en nuestro corazones, fruto de un amor entregado y disfrutado, recibido y compartido.

Y desde este bien SENTIR, me apetece compartirme. Entregarte desde la sencillez algunas dinámicas que me facilitan disfrutar de momentos de calma y claridad. 

Cómo a través de cultivar sobre una tierra fértil, cuidada y abonada; con amor y paciencia, puedes experimentar desde un corazón entregado a la vida, sin la necesidad de mantener armaduras que te coarten o limiten.

 

¿Cómo vives tú día a día? ¿Cómo te entregas a la vida? ¿Dispones de tiempo para observarte y aprender de  tus sentires?

 

En muchas ocasiones, entramos en un bucle tan acelerado que creemos que es imposible experimentar el silencio, la auto-observación, el auto-cuidado. Respirar con amplitud entraña dificultad, falta de sincronía y parece generar más ansiedad que la deseada calma.

Quizás te sientas reflejad@ o no. Quizás en otro tiempo te vestiste con ese traje. Sea como fuere, te encuentres dónde te encuentres, quizás te apetezca leerme e incluso, incorporar parte de mi rutina a la tuya. 

Hoy te comparto algo que para mí es muy especial. Me facilita regresar a mi centro, disfrutar de mi presencia y mi presente, conectar con lo que para mí es esencial, con la belleza y el amor que emana de mí y de todo cuanto me rodea. Me prepara para iniciar o terminar el día, que incluso para sostener o sostenerme ante los desafíos que se vayan presentando. 

Ahhh! Te cuento un secreto….

TODOS TENEMOS LA CAPACIDAD DE GOZAR DE ESTADOS DE CALMA EMANADOS DE MUESTRA FUENTE INTERIOR.

Sólo necesitas mantener la práctica hasta que ella forme parte de tu día a día. 

 

¿Empezamos?

 

GRATITUD

Inicia el día y termina desde la gratitud. Antes de irte a dormir lleva a tu mente momentos, situaciones o personas por las que sientas gratitud. Agradécele a tu cuerpo la salud de la que disfrutas, su buen funcionamiento e incluso, el reparador descanso a través del sueño. Déjate sentir en aquello que nazca de ti.

Y al despertar muestra agradecimiento por la nueva oportunidad de disfrutar de un hermoso día. Puedes incluso hacerte de un bonito cuaderno y dedicarlo a escribir tus agradecimientos diarios. Te acompañará cada día al despertar y al ir a dormir. E incluso podrás recurrir a él en tus momentos de tormenta. Leerlo te ayudará a regresar a tu centro.

 

SINTONIZACIÓN Y LIMPIEZA ENERGÉTICA

Antes de sentarte a meditar, te invito a realizar este breve ejercicio de sintonización, donde el movimiento, el silencio y la respiración te facilitarán la conexión con un sentir más profundo, proporcionándote unos minutos de sosiego y calma.

Te invito a realizar esta práctica de pie. Coloca bien tus pies en contacto con el suelo. Mejor que estés descalz@. Ahora en invierno usa calcetines y una manta o alfombra para no sentir el frío del suelo. Y desde esa conexión con la tierra, pies al ancho de tus caderas, observa cómo tu cuerpo se alarga, como crece y se coloca en una postura cómoda. Tus brazos, hombros y cuello están relajados. Tu coronilla, orientada al cielo.

Partiendo de esta postura, que en Yoga se llama la montaña o Tadasana, lleva toda la atención a la respiración. 

Inhala y exhala largo y profundo. Puedes inhalar por la nariz y exhalar por la boca, haciendo uso del sonido HAAAA en la exhalación. De esta forma, vas liberando con la exhalación tensiones, preocupaciones y pensamientos perturbadores. Puedes realizar entre 5 a 10 ciclos respiratorios. Una vez te sientas centrad@, coloca tus manos en el mudra de oración (palmas de las manos juntas, a la altura del corazón y los pulgares reposando sobre el esternón).

Inhala y exhala largo y profundo. No es necesario pronunciar una intención, pero si lo sientes, este sería el mejor momento. Por ejemplo: 

 

«Que este ejercicio me ayude a soltar y liberar toda densidad energética y a experimentar la calma y la paz que hay en mi»

 

Lleva tus manos a ambos lados del cuerpo con las palmas orientadas al suelo, buscando conectar con la energía de la Tierra. Puedes llegar a sentir un ligero hormigueo en las palmas de tus manos, es completamente normal, permite que se de. Siente como la Tierra no solo drena tus densidades, sino que te recarga con una energía amorosa y limpia, elevando tu vibración y transformando todo tu campo energético. Mantente en esta posición de 3 a 5 ciclos respiratorios.

Luego, coloca tus brazos en cruz. Abriendo tu corazón a la vida. No estás en el pasado, ni en el futuro. Estás habitando tu presente. Puedes observar cómo todo cambia cuando realmente te habitas. Estás a salvo cuando estás en ti. Sigue respirando y nutriéndote de esta apertura.

Luego lleva tus brazos hacia el cielo, orientando tus manos como si quisieras sostener la bóveda celestial. Tus manos están proyectadas recogiendo la energía del cielo. Las palmas de tus manos vuelven a activarse, siente su vibración y mantente recibiendo toda esa energía.

Inhala y al  exhalar en profundidad, ve bajando ambas manos recorriendo toda tu aura. Sin tocar tu cuerpo, recorre tu silueta desde la cabeza hacia los pies. Vas repartiendo toda esa energía por todo tu cuerpo hasta llegar al suelo Haz este recorrido despacio, aprovechando la exhalación, a la vez que mentalmente te vas liberando de toda densidad, preocupación, ideas o pensamientos de baja vibración, creencias, estructuras, patrones…

Cuando te vayas acercando al suelo, flexiona ligeramente tus rodillas para facilitar la postura. Deja caer tus brazos y tu cabeza, observando como tu respiración cambia en esta postura. Buscando relajar cualquier tensión en la región superior de tu espalda, cuello y brazos. Si puedes, lleva ambas palmas de tus manos a tierra. Y RESPIRA…

Tras un instante, inhala y muy redondita, te vas elevando hasta volver a la posición de inicio, en Tadasana, con ambas manos orientadas nuevamente a la Tierra. 

Repite este ejercicio, mínimo tres veces.

Si tienes dudas, por favor, escríbeme.

 

MEDITACIÓN

La práctica de la meditación ha de ser progresiva e ininterrumpida. No pasa nada si un día no meditas. Lo cierto es que sólo serás testigo de sus beneficios, si haces de la práctica meditativa un hábito en tu vida. Un hábito saludable. 

Puedes iniciar tu práctica con una meditación de mínimo 11 minutos. Y a partir de ahí, puedes ir añadiendo minutos en función de tu tiempo y de tu propia necesidad. 

Yo llevo meditando muchos años. Forma parte de mi Sadhana (trabajo personal/espiritual diario) al despertar. Y comencé con 11 minutos y creéme, tenía dificultades para sostener ese tiempo. Y en este momento, hay días en los que entro en estados de máxima conexión donde el reloj se detiene. La experiencia es sumamente transformadora. Puedes llegar a recibir la claridad que necesitas en ese momento. Una idea, una inspiración, cierta información. En esos estados de meditación, somos un canal, a través del cual la energía circula con libertad, sin bloqueos ni resistencias, del universo hacia nosotros y viceversa. 

A mí, me ayuda añadir el disfrute a la receta y retirar de ella la expectativa. Aunque parezca simple el detalle, no lo subestimes. De hecho, cultivarlo te ayudará no solo en tu práctica meditativa, sino también en tu vida.

Adopta una postura que te resulte cómoda. No te recomiendo que practiques tumbad@, no es una relajación. Es un entrenamiento para desarrollar una percepción más nítida y clara.  Espalda alineada, hombros relajados, barbilla suavemente hacia la garganta. Lleva toda tu atención hacia tu respiración.

La respiración siempre nos irá marcando el camino para profundizar en nuestra práctica. Permite que cada vez sea más profunda y a la vez natural, sin que suponga ningún esfuerzo. Los pensamientos fluirán a través de nuestra pantalla mental, e incluso imágenes o escenas vividas en el pasado o preocupaciones futuras que llegan para perturbar nuestro bienestar. La actitud ha de ser de observación, NO DEL PENSAMIENTO, sino de su movimiento. Cómo aparece y transcurrido un tiempo, se desvanece. 

En la tradición Vippasana, éste es el primer nivel de la práctica meditativa. Cuando te des cuenta que te has enganchado o distraído con algún pensamiento, vuelve a llevar tu atención a la respiración. A como el aire entra y sale, al movimiento que se genera dentro de ti a través de la respiración, a como tu cuerpo se va relajando en la medida que vas profundizando en la técnica. 

Si durante esta práctica (tanto en la meditación como en el ejercicio de sintonización y limpieza) surge cualquier emoción, sea la que sea, tristeza, melancolía, enfado, rabia, ira, alegría, compasión… permite que aflore. No abortes el proceso, pues es muy sanador permitir que la emoción tome forma. 

Si eso ocurriera, y te mantienes haciendo el ejercicio, es decir, continuando con la respiración, observando lo que sucede en tu cuerpo…serás testigo de cómo la emoción irrumpe movida por algún pensamiento y cómo desata toda una respuesta corporal: agitación, llanto, ahogo, opresión en alguna zona del cuerpo… Continúa observando todo ese movimiento interno sin añadir ningún razonamiento, justificación… Simplemente, OBSERVA.

Manteniéndote en esa actitud, todo ese remover irá amainando. Y podrás experimentar la calma que viene después de la tormenta. Y quizás esa calma venga acompañada de cierta comprensión o claridad en relación a lo vivido. 

Fuera del tiempo que dedicamos en el día a nuestro trabajo consciente, es importante llevar la práctica meditativa en todo lo que hagamos en el resto del día. Es decir, educar nuestra atención para encaminarla hacia el presente. 

Cuando estoy cocinando, cocino.

Cuando estoy limpiando, limpio.

Cuando estoy paseando, paseo.

Cuando estoy conversando con alguien, me muestro con total presencia.

Escucho con atención y me comunico de corazón a corazón. 

 

A mí, me facilita y embellece mi práctica disponer y hacer uso de la alquimia de mis aceites, velas y aguas florales.

Las Flores de Bach también me acompañan, aportando crecimiento, conexión y sabiduría. 

 

Deseo de corazón que hayas disfrutado al leerme, que mi mensaje te haya nutrido e inspirado y te de impulso y alas para disfrutar de un sentir más profundo, el tuyo.

Otro día, te traeré una serie sencilla que te facilite conectar con tu cuerpo y tu respiración, a través del Yoga.

Si te animas a practicar, me encantará leerte en comentarios. 

 

María José Romero Toscano

 

 

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